Obra incompleta
Siempre es un gran placer recuperar un pedazito de pasado que se creia perdido para siempre en las profundidades, pero ello no debe cegarnos sobre los trocitos de presente que podemos perder ahora. La felicidad cuesta un precio y un esfuerzo. ¿Alguien me trae la cuenta?
Obra incompleta
Sonidos rítmicos,
guiados por la mano de Dios
golpean mis tímpanos,
Me pierdo entre melodías y distorsiones,
voces y gritos,
amores y súplicas.
Algo se agita en mi cerebro.
Un intruso,
un aviso,
una llamada.
El mundo se detiene,
y giro la cabeza,
una figura se agita en la lejanía.
Y brotan los recuerdos.
Los labios me juegan una mala pasada,
me desobedecen,
y una sonrisa sincera se dibuja en mi rostro.
Las palabras vuelan,
arrastrando el tiempo con ellas,
los viejos recuerdos, las anécdotas,
las penas y las glorias.
Y todo aquello que creía olvidado.
Vuelvo a pisar el mundo de nuevo,
mis manos ahora se enredan con otras,
y mis dedos bailan con aquellos a quienes más aman.
Y mis labios desean no obedecerme,
desean poder tapar el sol,
que la achicharra la espalda,
apoyarla contra el suelo
y detener el tiempo.
Siento deseos,
quiero abrazarla,
quiero que se funda conmigo,
otra vez,
quiero amarla,
y quiero demostrarselo.
Y se enfada cuando lo digo.
Pero pronto vuelve a sonreír.
Pasado y futuro se unen,
por breves instantes,
se sonríen,
y yo soy feliz.
Nuevamente viajo al pasado,
y observo un cuerpo tumbado en mi lecho,
como tantos años atrás habría deseado ver.
Siento una mirada que se me posa encima,
yo lo agradezco,
la devuelvo, y, una vez más,
unos labios dibujan una sonrisa.
Ahora estoy solo,
no hay sol, ni pasado,
ni sombras, ni futuro.
Solo yo con mi ego y mi sino.
Pienso, recapacito.
Disfruto.
Tiempo,
es el gran enemigo.
Más ahora se ha ganado una tregua,
pero no estaría fuera de lugar,
que se esperase un poquito.
Algo desaparece en mi,
y siento como se re coloca,
algo en mi mismo.
Una pieza que encaja,
algo faltaba,
mas ya estoy completo.
Finalmente he terminado el puzzle,
encontré la pieza que faltaba hace tiempo,
la que más necesitaba.
Pero otra había desaparecido.
Nunca llego a ser un tormento,
pero una obra incompleta,
jamas tendrá la belleza
ni el esplendor en su genio,
de la obra maestra.
La pincelada se dio sola,
entre la música de Dios,
una búsqueda incompleta,
la espalda que se quema.
Pero la firma ya puede ser puesta.
Gracias a las dos,
por hacerme tan dichoso,
por obligar a mis labios a desobedecerme,
por ser vosotras,
por hacer de mi una obra maestra,
porque os he conocido.

