sábado, enero 14, 2006

Quemazón

Bla bla bla...

Habar, hablar, hablar...

Ha pasado mucho tiempo, o almenos a mi me parece que ha sido bastante, desde la última vez que escribí sobre mi en el blog.
He releido algunos de mis posts antíguos y me sorprende lo deacuerdo que sigo estando conmigo mismo.
Y creo que estoy avanzando, que soy una persona diferente, que he madurado en algunas cosas.
Quizás sea asi quizas no, pero hay algo que si he percibido re-leyendome, es de la enorme quemazón que me carcomía cuando escribi todo aquello, o algo de todo ello almenos.
La misma quemazón que sigo llevando dentro, día tras día, y de la que practicamente nunca hablo directametne. Quemazón que disfrazo con poemas, con vacíos y odios. Y no estoy vacío, estoy lleno de odio y quemazón. Y de muchas otras cosas que no son necesariametne negativas, pero de esas hablo abiertametne muy amenudo. Demasiado amenudo.
Pero no voy a hablar de mi odio ni de mi quemazón, con los cuales vivo siempre. No, porque amo. Y no quiero perder lo que amo.
Soy un pecador, y tengo incontables pecados de pensamiento, intención y acto.
Y no me sirve de nada mi confesatorio, ese diván azul de psiquiatra me ayuda a ver aquello que vive denro de mi, me sirve para mirarlo a los ojos y darle un lametón cariñoso.
Pero no me ayuda una mierda, porque no es a esa profesional de la mente humana a quien quiero confesarme. Ni a ninguún profesional de la mente humana, que seguro todos ellos tendrían mucho que decir acerca de estos textos.
Pero no puedo confesarme a nadie más. Y menos aún a quien quiero, deseo, poder confesarme.
Pero se que eso no será posible, y eso me quema, un poquito más, otra brasa a la hoguera.
Que brutal incendio, que salvaje estrella brilla y quema y me calienta por dentro con la borrachera del amor para hacer que mi odio y mi quemazón parezcan unas brasas que se apagan lentamente... y me impida sacar todo eso a relucir, enseñar todas las cartas.
Estoy deseoso de poder hacerlo, pero se, lo se perfectametne, que mientras la estrella no se apague, no podré liberarme, y que, si la estrella se apaga, todo se apagara con ella y tendre que empezar de cero, en un universo limpio y nuevo, e infinitamente inocente. Y si no se apaga, espero que con el tiempo engulla esa pequeña hoguera y no quede nada de lo que querer hablar, nada que querer decir, ningún pensamiento con el que tenga que utilizar mi libre albedrío y toda mi fuerza de voluntad para poder mantener entre mis labios sellados y mi quieta lengua, consumiendome un poquito más.
Pero así son las cosas. Así las he elegido.

Almenos ahora puedo sentirme orgulloso de ser capaz de actuar más amenudo de acuerdo con mis principios y propositos.

Pero ya sabeis de todo lo que estoy hablando ¿Verdad?
Y muchos sabeis que es lo que me quema, porque puedo ver la misma quemazón en vuestros ojos, en vuestros gestos y miradas, en vuestras palabras... aunque no podais nombrarla y nisiqueria seais conscientes de ello, yo os doy mi apoyo. Os comprendo y compadezco, pues no le deseo a nadie senir la misma sensación de descomposición interior a la que me veo sometido constantemente.
Y algunos sabreis leer de verdad esta confesión... todas las confesiones que hay en este blog, y podreis ver que es todo aquello que me quema. A todos esos, suerte.

Gracias por leerme.

Pd.- Y soy consciente de que esto es casi una llamada desesperada, un inutil intento de llamar la atención, rascarme aunque sepa que el picor no va a desaparecer... Y de que este texto va realmente dirigido solamente a una persona, porque, en realidad, no soy tan paciente como me gustaría, o que debería ser.

...

Soy patético.

1 Comments:

Blogger M. Paz Sobrino Pavez said...

La quemazón la comprendo, más de lo que pudiera escribirte... Muchas veces -ahora incluso- puedo sentirla. No como tú, tampoco como alguien más, tan sólo como yo la entiendo. Porque de eso se trata, de que las palabras sean entendidas tal como cada uno quiera significarlas.

y, tal vez, en la no-confesión de tu blog, pueda tal vez confesarme, entenderme...
Porque el blog es una salida, una posibilidad de que aquella "quemazón" de la que hablas pueda emanar, pueda parirse en frases que no tienen un final, son tan sólo el principio.

14 de octubre de 2006 a las 5:12  

Publicar un comentario

<< Home